En España el deporte más practicado y que goza de un mayor número de seguidores y practicantes es el fútbol. En este sentido, durante los últimos años, en toda escuela de futbol se trabaja para conseguir transmitir los valores de esta práctica deportiva entre los más jóvenes, que poco a poco se han ido adaptando a distintos reglamentos, desarrollando aptitudes físicas y forjando las bases que posteriormente pueden (o no) dar lugar al deporte para adultos.

Probablemente no exista ninguna otra disciplina que tenga el poder de arrastrar y unir a grandes masas como el deporte. En el momento en el que nos encontramos actualmente, con una sociedad en donde el estrés, las prisas y el vivir “a toda pastilla” están tristemente de moda, el deporte puede ser una de las pocas vías de escape para nosotros y sobre todo, para nuestros jóvenes.

Pero para que estos niños y jóvenes adquieran hábitos deportivos duraderos es preciso que éstos sean inculcados durante la infancia, es aquí donde el deporte base juega un papel fundamental. Las escuelas deportivas, en muchas ocasiones también centros escolares, deben enseñar al niño a emplear su tiempo libre de forma educativa y saludable. Hay que saber transmitir la importancia de la práctica deportiva con un fin recreativo y dejando muy en segundo plano los típicos eslóganes más publicitarios que otra cosa: “ganar o ganar”, “eres el número uno”, “ven y aprende a ser un Messi o un Michael Jordan… Si el deporte no se entiende en sus inicios como una actividad divertida y lúdica, se estarán transmitiendo unos valores totalmente equivocados que incluso pueden provocar en el joven un efecto rechazo.

Kampoos

Si bien en un principio, el deporte base sólo se fundamentaba en el desarrollo y mejora de las aptitudes técnicas, hoy en día ha mejorado en cuanto a su potencial educativo y posibilita un amplio abanico de prácticas deportivas diversas, que conforman una gran riqueza para la infancia y la adolescencia.

Las escuelas desarrollan su actividad habitualmente durante el curso académico y en épocas concretas de la temporada (normalmente  en Navidad, Semana Santa y verano) organizan actividades extra que conocemos como campus de fútbol donde además de practicar el fútbol aprenden a relacionarse con otros niños jugando, aprendiendo idiomas y realizando diversas actividades. El nivel de satisfacción de los niños y niñas que participan en estos campamentos es muy alto y suelen querer repetir al año siguiente. Varias veces, uno de los alicientes para los niños en estos campus es la posibilidad de compartir enseñanzas y vivencias con jugadores y preparadores profesionales, algunos de ellos en activo.

En este tipo de actividades, los niños se verán libres de los deberes escolares, de las obligaciones domésticas, de la mirada vigilante de sus padres y experimentarán una sensación de libertad y responsabilidad que sólo se puede vivir fuera de casa.

En el caso del baloncesto las escuelas y campus se organizan de forma prácticamente idéntica. La única diferencia que encontramos es que en esta disciplina cada vez más existe una tendencia orientada a cursos de tecnificación, que buscan mejorar un aspecto más concreto: técnica de tiro, rebote, defensa, ataque…

Raquel

Raquel

Periodista hasta la médula. Amante de lo que es ya el antiguo Periodismo, el de las máquinas de escribir, combino esta pasión con la de recoger instantáneas. Vomito creatividad en @positivocultura y divago sobre Mkt de contenidos
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