La reina oculta es una de las novelas más populares del escritor Jorge Molist. Se trata de una obra de ficción aderezada con toques históricos reales. En la reina oculta se pueden encontrar todos los ingredientes para un combinado ameno para una lectura sin más pretensiones que entretener. De esas que uno escoge para pasar el rato y desconectar de la rutina sin meterse en complicados quebraderos de cabeza, vaya. Acción, intriga, romances y fantasía se dan de la mano formando un todo coherente y agradable para todo tipo de público – de adolescentes en adelante -.

Históricamente está ambientada en el Siglo XII, y por lo tanto, en la época medieval, donde la Iglesia jugaba un papel predominante. El argumento gira en torno a unos documentos que amenazan con destruir el poder de la todopoderosa iglesia de Roma y del propio Papa. Un abad ambicioso, el malvado de turno, hará todo lo posible para evitar que estos documentos lleguen a manos indebidas, y, para ello está dispuesto a hacer lo que sea, incluyendo tramas conspiratorias y cruzadas. Como verás si estás leyendo esta reseña, no es un argumento muy novedoso, pero está bien desarrollado, los detalles se cuidan y acaba cumpliendo su cometido.

Reina Oculta

La reina oculta es una narración agil, que en ningún momento se atasca o llega aburrir. Eso sí, está cargada de clichés del ámbito de la conspiración y puede pecar de simple si lo que buscas es algo que te de que pensar o que te aporte algo más a parte de un buen rato. Por lo demás, el trabajo está bien hecho, hay variedad, los detalles históricos están bien documentados, y es poco probable que te defraude si lo que quieres es una lectura para pasar el rato de forma agradable. Como nota curiosa, vale la pena señalar que se alterna entre la primera y la tercera persona en la narración, y eso contribuye a dar cierta sensación de variedad. En general, la reina oculta, es una novela bien valorada por los amantes de este tipo de literatura.

Raquel

Raquel

Periodista hasta la médula. Amante de lo que es ya el antiguo Periodismo, el de las máquinas de escribir, combino esta pasión con la de recoger instantáneas. Vomito creatividad en @positivocultura y divago sobre Mkt de contenidos
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