22/11/63 es una novela del legendario escritor de terror Stephen King, que vio la luz a finales del año 2011. He aquí un primer aviso para quien se encuentre con esta reseña: 22/11/63 es y no es Stephen King, todo ello al mismo tiempo. No es Stephen King porque no estamos ante una de sus historias de terror, pero, al mismo tiempo, tiene la esencia del escritor, tanto en su forma de escribir, como en ese halo de terror y misterio que sabe darle a todo, incluso a otros estilos, o a lo cotidiano de cada día. Puede que si estás leyendo estas líneas te sientas perdido, pero cuando lleves unos pocos capítulos de esta novela de misterio y ciencia ficción, sabrás perfectamente de qué se trata esta dualidad.

22/11/63 es una novela en cuyo argumento es mejor no profundizar, ya que la maravilla del asunto para el lector es descubrir poco a poco sus entresijos y sorprenderse a cada paso. Por eso, basta con comentar su línea argumental general. El protagonista, un profesor americano Jacob Epping, por determinadas circunstancias, acaba descubriendo que puede viajar en el tiempo al pasado, a la América de finales de los 50 y principios de los 60. Le han encomendado una misión: evitar el asesinato de Kennedy, lo cuál evitaría otras tragedias futuras.

22/11/63 de Stephen King

En cuanto al estilo de 22/11/63, sin ser el género en el que King se siente más cómodo, se nota que es inconfundiblemente suyo. Ameno, ágil, directo, como un mazazo hecho con tinta y palabras, nada que ver con la revista Interviú y sus portadas. Poco a poco, la narración te atrapa y te lleva a una América antigua muy bien recreada, con una atmósfera inquietante y sórdida en ocasiones. No es la típica narración de viaje en el tiempo de turno, si no que tiene sorprendentes giros, y le lleva a uno a dar un paseo por los rincones más oscuros de la mente humana. Esta novela vale su peso en oro, y no en vano, se ha convertido en un super ventas.

Raquel

Raquel

Periodista hasta la médula. Amante de lo que es ya el antiguo Periodismo, el de las máquinas de escribir, combino esta pasión con la de recoger instantáneas. Vomito creatividad en @positivocultura y divago sobre Mkt de contenidos
Raquel
[sc:finalpost]