Rebelión en la granja es uno de esos grandes clásicos atemporales que nunca pasarán de moda, y es que, bajo la forma de un cuento, se esconde una historia que, además de ser amena, tiene un mensaje a modo de moraleja de lo más acertado. Se trata de un libro del ya mítico George Orwell, que lo pueden disfrutar niños y adultos – leer un mismo libro en distintas etapas de la vida puede revelar grandes sorpresas, y eso es lo que ocurre en casos como el principito o el propio rebelión en la granja -.

El argumento es el siguiente: los cerdos de la Granja Mayor, cansados del brutal trato recibido por el propietario de la misma, el señor Jones, se rebelan contra él y pasan a hacerse cargo de la gestión alegando una inteligencia superior a otros animales. Con el tiempo, algo que parecía que iba a ser positivo para el bien común, acaba por degenerar en otro sistema corrupto y brutal, e incluso uno de los dos líderes porcinos quiere deshacerse de su camarada. Finalmente, el cerdo Napoleón, acabará dirigiendo un sistema totalitario en la Granja Mayor.

Rebelión en la granja

Para un niño, la cosa puede quedarse en un simple cuento entretenido – y no dudéis que entretiene, porque lo hace -, pero, como lectura de adultos o como lectura para educar a niños, es una pieza maravillosa. Se trata, en esencia, de una crítica a los totalitarismos, concretamente, fundamentándose en el caso soviético. Sin embargo, tiene aún más profundidad, ya que la moraleja es que, cualquiera, con poder, puede corromperse y comportarse como un tirano. Además de la riqueza de su mensaje y de ser una lectura entretenida, es, si cabe, más recomendable por el hecho de que puede ser disfrutada en tan sólo unas horas, teniendo la extensión justa para amenizar un día aburrido.

Raquel

Raquel

Periodista hasta la médula. Amante de lo que es ya el antiguo Periodismo, el de las máquinas de escribir, combino esta pasión con la de recoger instantáneas. Vomito creatividad en @positivocultura y divago sobre Mkt de contenidos
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