A menudo, tendemos a pensar que los únicos materiales sobre animales los podremos encontrar en lugares como una tienda de animales en Manresa, Barcelona, Madrid y otras ciudades. Sin embargo, nuestros amigos peludos, con plumas, escamas, etc., también están presentes en nuestra cultura de muchos otros modos. Por ejemplo, en la literatura, y no siempre se trata de la infantil.

Kazan, perro lobo

De James Oliver Curwood. Se trata de un can mestizo entre lobo y perro husky, que vive en el norte del continente americano de finales del siglo XIX, y que se enfrenta a numerosas aventuras como perro de trineo y perro salvaje. Cuenta con una dualidad de lobo y perro que está presente durante toda la obra, y que puede que también te suene de otros perrunos protagonistas de novelas y series de televisión.

Colmillo blanco

Escrito por Jack London. Se trata de un cachorro de lobo que encuentran unos nativos americanos y que deciden rescatar, puesto que lo encuentran con su madre moribunda. En el campamento, su vida será dura, ya que el resto de la jauría no lo reconoce como un perro, sino como un lobo, por lo que toman su presencia como una amenaza.

Cuando el lobo es adulto, los nativos lo cambian por unas botellas de whisky, y termina siendo uno de los tantos participantes en peleas de perros. Sin embargo, al final vivirá aventuras junto a un buscador de oro que lo considerará su compañero.

Babe, el cerdito en la ciudad

De Dick King-Smith, este libro narra las aventuras de un cerdito de granja que quiere visitar la ciudad y vivir grandes aventuras. Seguro que recuerdas la película basada en esta novela, donde, en la primera entrega, Babe quería convertirse en un perro ovejero.

Los pájaros

Popularizado por el film de Alfred Hitchcock, el libro escrito originalmente por Daphne Du Maurier cuenta una historia en la que las aves enloquecen y atacan a las personas. Se trata de una obra que te hace ver las cosas de otra manera, porque, ¿cómo unos animalitos que parecen tan inofensivos podrían hacernos tanto daño?

Raquel

Raquel

Periodista hasta la médula. Amante de lo que es ya el antiguo Periodismo, el de las máquinas de escribir, combino esta pasión con la de recoger instantáneas. Vomito creatividad en @positivocultura y divago sobre Mkt de contenidos
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