Ya es algo irrenunciable. Quien se casa despedida quiere. Y no es que tenga que ser un ritual erótico-festivo porque actualmente hay mil formas de hacer una despedida de soltero/a, sólo hay que echar un vistazo a webs como Despedidascentralfiestas.com. Así que cada uno puede hacer el tipo de fiesta de despedida que más encaje con su personalidad o con lo que le apetezca. Pero ¿por qué hacemos este tipo de celebración? ¿Cuándo se empezaron a hacer?

No te pierdas las siguientes líneas porque te vamos a contar algo bastante curioso.

Todo empieza en…

Esparta. Los orígenes de esta ciudad son bastante conocidos por sus episodios mitológicos pero a medida que avanzamos en el tiempo se le pierde un poco el rastro… y justamente lo que nos interesa sucede en la Edad Media. Cuando un espartano decidía casarse, sus amigos le organizaban una fiesta para comprobar que iba a serle fiel a su esposa. ¿Cómo? Contrataban a una mujer para que le tentara en la fiesta… y hasta aquí podemos leer. Queda bastante claro con qué propósito. Así que lo de ir a un boys o a una stripper en el presente tiene bastante que ver con lo que se hacía.

Pero hay más que contar.

La historia de los enamorados de Alemania

No tiene que ver con Romeo y Julieta pero es una historia bastante intensa. Se trata de un enamorado de clase baja y un padre de la novia no dispuesto a conceder su mano porque tenía mejores aspiraciones para ella. Así es que amenazó con repudiarla y desheredarla. La pareja siguió adelante con la boda y sus amigos organizaron una fiesta antes de la boda para darles regalos y muebles y todo lo que necesitaran para empezar su vida juntos ahora que no contaban con la dote por parte del padre. Esta fiesta fue un gran éxito y empezaron felizmente la vida de casados.

Así que el episodio de Alemania no tiene demasiado de erótico, el capítulo de Esparta sí es más sexual… pero ambos tienen que ver con celebrar el fin de la soltería y el inicio de la vida en pareja. ¿Te ha sorprendido? ¡Comparte el post en redes sociales!

Raquel

Raquel

Periodista hasta la médula. Amante de lo que es ya el antiguo Periodismo, el de las máquinas de escribir, combino esta pasión con la de recoger instantáneas. Vomito creatividad en @positivocultura y divago sobre Mkt de contenidos
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